Antamina: la mina de cobre más grande de Perú

De acuerdo al último informe estadístico de la Dirección General de Minería (DGM) del Ministerio de Energía y Minas (MEM), la industria minera de Perú se encuentra en recuperación gracias al aumento paulatino de los precios de minerales. Los resultados acumulados al mes de mayo lo confirman: la producción de zinc registró un incremento de 12,42%, el cobre 5,49% y el hierro 9,11%, comparado con el mismo periodo de 2016. El crecimiento de la producción de zinc registrada en los primeros cinco meses de 2017 (12,42%) a través de 581.995 toneladas métricas finas (TMF), se debió principalmente a la contribución de la Minera Antamina S.A. con una participación de 28,2% de la producción nacional y una tasa de crecimiento de 123,5%.

También la producción de cobre entre enero y mayo de 2017 alcanzando un aumento de 5,49% respecto al mismo periodo del año anterior, debido al importante crecimiento de 110,45% en los niveles de producción en Minera Las Bambas S.A.

Asimismo la inversión minera registró recuperación en la mayoría de los rubros respecto al año anterior como la exploración (22,2%), explotación (20%), preparación (29,1%), infraestructura (8%) e inversiones en equipamiento de planta de beneficio (18,7%).

La empresa minera Antamina, cuyos accionistas son RAL Cayman, Noranda Antamina, Teck Base Metals y Mitsubishi Corporation, es considerada como la más grande del país y aporta de manera determinante una producción anual de cobre de 430.000 toneladas.

La mina se ubica en la homónima quebrada de Antamina, en el distrito de San Marcos, provincia de Ancash y tiene una vida útil estimada hasta el 2029 y las reservas totales ascienden a 745 millones de toneladas métricas.

Los mercados internacionales más importantes en términos de volúmenes exportados en 2015 son liderados por China (76,2%), seguido por Alemania (6,6%), Chile (5,5%), Japón (3,7%) entre otros.

Principalmente son dos los productos finales y son transportados en dos maneras: el primero se refiere a los concentrados de cobre y zinc que son enviados a través de un mineroducto de 304 km de longitud hacia el puerto de embarque ubicado en el Puerto Punta Lobitos, mientras que los concentrados de molibdeno, plata y plomo son empacados en sacos sellados y transportados en camiones desde la mina hasta el puerto del Callao en Lima.

La primera fase del proceso productivo comienza con la extracción del mineral del subsuelo mediante el minado en el tajo utilizando las 7 palas eléctricas

Bucyrus BE 495B que garantizan una producción de 360.000 toneladas por día, la misma que se realiza de manera planificada y secuencial durante las 24 horas del día en turnos de 12 horas cumpliendo todos los estándares de seguridad. El material es removido también con la ayuda de 10 perforadoras eléctrica BE 49R con taladros de 12 1/4 pulgadas de diámetro necesarios para poder completar la operación de minado en los diferentes tajos de la mina.

Una vez que el material es fragmentado por el minado se procede a cargar el mineral mediante las palas eléctricas para que sean trasladado a la chancadora.

El mineral en este punto es acarreado hacia la chancadora primaria con una capacidad de 80.000 toneladas por día donde los grandes bloques de mineral son reducidos hasta en rocas de 5 pulgadas de diámetro que es cargado en volquetas CAT 793C con cargadores frontales CAT 994D/F. Sucesivamente el material es transportado mediante una faja de 2,8 Km de longitud hasta la planta concentradora, la cual se encarga de derivarlo y de distribuirla con el brazo radial (stacker) en stockpiles (pilas de mineral) en el exterior de la planta. Al ingresar el mineral al molino SAG y, posteriormente, a los tres molinos de bolas, se reduce su tamaño de acuerdo a los requerimientos de la siguiente etapa de flotación.

En esta etapa la pulpa, formada por una mezcla de agua (40%) y mineral (60%) entra a las celdas de flotación donde se recupera el cobre y/o zinc, plata, plomo y molibdeno. La pulpa es espesada para reducirles el agua y proporcionar un transporte económico y adecuado. De esta manera los concentrados son guardados en tanques con una capacidad de 160.000 toneladas.

A partir de este punto los concentrados de cobre y zinc son enviados al puerto Punta Lobitos (Huarmey) a través del mineroducto de 304 kilómetros de largo con un diámetro de 25 cm y compuesto de tres capas, la externa en polietileno, la intermedia en acero y la interna en plástico HDPE. El recorrido dura aproximadamente 50 horas, y mediante un sistema SCADA con fibra óptica en tiempo real es posible llevar a cabo el monitoreo del transporte del producto desde la planta de producción hasta el puerto marítimo que cuenta con un muelle de 275 metros de largo y está equipado con una faja transportadora automatizada utilizada para recibir embarcaciones de hasta 50 mil toneladas de calado y con una capacidad de operar hasta 1400 toneladas por hora. El mineroducto además cuenta con cuatro estaciones de válvulas que controlan la presión y velocidad de los concentrados durante su paso con la

finalidad de garantizar un flujo constante y regular del producto. Mientras que los concentrados de molibdeno, plata y plomo son empacados en sacos sellados y transportados en camiones desde la mina hasta el puerto del Callao en Lima.

Sin embargo otro importante componente de la mina es la presa de relaves con una capacidad de 570 millones de toneladas, ubicada a tres kilómetros de la planta concentradora, delimitada por una presa de 135 metros de alto y protegida en la parte interna por una geo-membrana de alta densidad.

Un aspecto muy importante también es que las ultimas inversiones en infraestructura han permitido que la empresa cumpla con las normas del respecto al medio ambiente, mediantes las cuales la presa de relaves no solo es utilizada para reciclar las aguas procesada en la molienda, sino también para recircular el 98,5% del agua empleada por la concentradora. Alcanzando así el cumplimiento el 98% de los parámetros establecidos por la ley del impacto del medio ambiente, que obliga a las empresas mineras de garantizar la disponibilidad del recurso hídrico en el valle durante todo el año con un caudal mínimo de 150 l/s.

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